Como hacer un NIVEL CON AGUA Y AIRE – Nivel de Manguera

Como hacer un NIVEL CON AGUA Y AIRE – Nivel de manguera

En el taller del aficionado se presente con cier­ta frecuencia la necesidad de un nivel de agua o a burbuja de aire. En este artículo dare­mos algunas explicaciones para que el aficionado quede en condiciones de construirse uno de estos instrumentos que proporcionará las mejores indi­caciones. 

La forma más simple está constituida por el ni­vel aplomada ilustrado en la figura 2, parecido al corrientemente empleado por albañiles y car­pinteros. 

Se hace un triángulo rectángulo de madera du­ra, dándole una base de 350 mías. ; los lados de- l)en tener 247 mm., y Ja altura resultante es de 175 mm. 

Los puntos a que hay que prestar mayor aten­ción. al cortar este triángulo, son: primero, que el vértice esté constituido por un ángulo perfecta­mente recto; segundo, que los dos lados tengan exactamente la misma longitud. 

Se marea el punto medio de la hipotenusa, y se lo une al vértice del triángulo; es la bisectriz del ángulo recto. Sobre esta línea se perfora un agu­jero por el que se pasa el hilo de la plomada, que tiene que coincidir con la bisectriz de que habla­mos. Toda la superficie del cuerpo se mantendrá en un plano horizontal si dos líneas cualesquiera de esta superficie son horizontales. 

Para verificar la exactitud de las marcaciones de nuestro instrumento, se procede del siguiente modo: 

Se llena de agua un baño de pie, una banadera, o una cubeta grande. Se hace flotar sobre ella una plancha de madera, preparada anticipada­mente, bien cepillada, de veta pareja, y despro­vista de nudos y defectos. La superficie superior ofrece un plano horizontal sobre el que es fácil controlar la exactitud del nivel. 

Otro método de verificación consiste en to­mar una primera medida, y luego otra más en el mismo punto, pero en posición inversa, dando vuelta el instrumento, de modo que la parte que estuvo a la derecha en la primera medición, quede a la izquierda durante la segunda, y viceversa. 

Otro nivel de agua, que ilustramos en la figu­ra 1, también de construcción muy sencilla, con­siste en un cursor b, a una escuadra a; este cur­sor se desliza sobre la escuadra, fijándose en la posición conveniente por medio de una tuerca de orejas. En el extremo libre de este tipo de cursor se dispone la plomada c. Si la escuadra es per­fecta, es decir, si el ángulo que forman las dos ra­mas es verdaderamente recto, la plomada caerá perpendicularmente al brazo horizontal, de donde resulta la facilidad de verificar la corrección de una línea o un plano horizontal. 

La propiedad de la superficie del agua tran­quila de formar un plano horizontal perfecto, puede ser aprovechada en la construcción del ni­vel a tornillo que enseñamos en b, Fig. 3, forma­do por un flotador hecho con un bloque de made­ra de, veta sana, con dos tuercas de orejas, que, atornilladas en c, soportan el tubo d. 

Si este aparato se prepara con la debida exac­titud, el rayo visual que pasa por el interior del tubo d, quedará comprendido en un plano horizon­tal, y no encontrará más que los objetos ubicados sobre ese mismo plano. 

En la figura 4 ilustramos aún otro nivel, com­puesto por dos frasquitos o ampollas de vidrio marcadas a, cuyo fondo ha sido cortado, y que se montan entre dos listones de madera, b; los ejes de uno y otro frasco estarán separados por una distancia mínima de 100 cm. 

El tubo de goma a une los dos golletes (que se ponen dirigidos hacia abajo). Una chapa de hie­rro colocada en el centro del armazón permite co­locar el nivel sobre un eje metálico, solidario de un pie cualquiera, el de un aparato fotográfico, por ejemplo. 

Este dispositivo permite hacer girar el nivel horizontal sobre un eje vertical. En uno de los frascos se vierte agua, coloreada o no, hasta lle­narlo a una altura de un tercio, aproximada­mente. Como los frascos están comunicados, el agua tendrá que subir en ambos. Como se des­prende del bien conocido principio de los vasos comunicantes, las superficies de los líquidos con­tenidos* en los frascos estarán sobre un mismo pla­no horizontal. El rayo visual tangente a una y otra superficie quedará también sobre el mismo plano horizontal. 

Para evitar posibles causas de errores, es conve­niente hacer siempre una segunda lectura, hacien­do girar el aparato para observar desde el extre­mo opuesto, tomando después la mediana entre las dos lecturas. 

Para usar cualquiera de estos aparatos el ob­servador se sitúa unos 10 cm. detrás de él; natu­ralmente, su empleo exige cierta experiencia. 

Cuando el aficionado emprenda la construcción de un basamento cualquiera, o cuando prepare una estructura de carpintería, puede, con ayuda de un simple tubo de riego, darse cuenta exac­ta y rápidamente, de la horizontalidad relativa de las diversas partes de la construcción. Un ayudante debe sostener un extremo del tubo, de modo que quede al nivel exacto de la parte de la construcción cuya corrección se verifica. El afi­cionado sostiene el otro extremo del tubo en el otro punto que se quiera comparar, y va vertien­do agua dentro de él. Si el agua aparece simul­táneamente a nivel de las dos aberturas, sin des­bordarse por ninguna de ellas, los dos niveles son parejos, estando situados sobre un mismo plano horizontal. Si no fuera así, el agua comen­zaría siempre a salir por el nivel más bajo. 

En caso de que se desee determinar una dife­rencia de niveles A y B, Fig. 5, se procede del si­guiente modo: 

Se fija uno de los extremos del tubo al nivel de la construcción. El ayudante sostiene el otro extremo en B: se llena el tubo de agua. En 

se habrá colocado una regla graduada, jun­to a la cual ®e baja o sube lentamente el extre­mo del tubo, hasta conseguir el punto en que se vea el nivel del líquido en los dos extremos, sin desbordar en ninguno de ellos. En ese punto los dos extremos determinan una línea horizontal, cuya altura se marca sobre la regla, que marcará así la diferencia de nivel y ayudará a corregirlo. 

Otro tipo de nivel más perfeccionado es el que utiliza para las marcaciones no ya el agua, sino una burbuja de aire, y que está también al al­cance de un aficionado. 

Para construirlo, hay que comenzar por procu­rarse en una casa que venda artículos de vidrio para laboratorio, un tubo delgado, de 13 a 15 mm. de diámetro, y con una curvatura muy pronuncia­da. Se necesitará un largo de unos 32 cm. 

Se le calienta sobre. un mechero Bunsen, o a la llama de un soldador, que se .aplica a unos 8 cm. de una de sus puntas; cuando el vidrio se pone al rojo blanco en el lugar mencionado, se le retira de la llama y se le hace un codo en ángulo recto. Este ángulo se forma sobre el mismo plano que la curvatura del tubo, dejando ha­cia afuera la parte saliente de esa curvatura. Se vuelve a calentar al blanco rojo la parte acoda­da, a unos 3 cm. del ángulo recto, y se procede como antes, pero esta vez se estira el tubo, para producir un adelgazamiento. Se hace un trazo de lima a unos 4 cm. del ángulo, y se corta el tubo. Con el otro extremo del tubo se procede en la misma forma, y cuando se haya terminado se habrá obtenido la parte más importante del tu­bo, que es la ampolla. 

Este trabajo requiere cierta experiencia en el manejo de los instrumentos utilizados en la cons­trucción del vidrio, de modo que si se carece de ella será conveniente practicar algo antes de em­prender la construcción de la ampolla, ensayando con un pedazo de tubo de vidrio. 

La ampolla se llena con un líquido coloreado, que puede ser alcohol o bencina, los que en este caso, reemplazan con ventaja al agua; el color se da con una gota de tinta. Se sumerge una de las puntas de la ampolla en el líquido, y se ab­sorbe por la otra punta, sin llenar el tubo por completo. Una de las aberturas se cierra con una bolita de cera, se coloca la ampolla de modo que el líquido descanse sobre esta abertura sellada, sin llegar a la que queda libre, y esta última se suelda con un mechero Bunsen. Cuando el pun­to de soldadura se ha enfriado, se da vuelta el tubo, se saca la bolita de cera, y se suelda el otro extremo. Estas operaciones tienen por objeto evitar el riesgo de que el alcohol se inflame. 

Si por falta de alcohol ha sido necesario utili­zar agua, se forma una de las puntas con el me­chero, y por el extremo libre se hace entrar un poco de agua, sin llenar del todo la ampolla, para que quede una burbuja de aire. Se agrega una gota de tinta y se pone el tubo en posición verti­cal. Se seca la parte superior, y se la suelda. 

En uno y otro caso hay que evitar que el vidrio se moje mientras esté aún caliente, pues se rom­pería de inmediato. 

El porta-nivel está constituido por una barra de madera de sección rectangular, de 2 x 5 x 20 cm., atravesada por dos orificios circulares de 15 mm. de diámetro, cuyos centros estarán a 25 mm. de cada una de las puntas de la barra. Se unen estos dos orificios por medio de una ranura de sección semicircular, de diámetro ligeramen­te inferior al de los orificios extremos, que se ha­ce trabajando la madera a gubia. 

Después de esto, se toma una regla de madera sobre la que se atornillan dos planchitas de latón. La regla debe tener 1 x 2 x 20 cm. de dimensio­nes generales, y la planchita de latón, 1 mm. de espesor, por 6 cm. x 20 cm. Las figuras expli­can claramente la forma en que se arman estas tres piezas. Se hacen 5 orificios, 3 de ellos sobre uno de los bordes largos, y dos sobre la línea del medio; uno de estos últimos debe ser, no circu­lar, sino alargado. En la regla se debe hacer un orificio que la atraviese, de unos 10 ó 12 cm., de largo, es decir, aproximadamente 3 veces la longitud de la ampolla. Cada uno de los extre­mos de este orificio se prolonga con una ranura. 

Las chapas metálicas se sueldan sobre la re­gla, dejando las ranuras hacia adentro. 

La ampolla se monta sobre su soporte, y éste se coloca en la pieza que acabamos de describir, de modo que la regla cubra la ampolla. El conjun­to se sujeta por medio de unos bulones pasados por los orificios practicados en las chapas metá­licas, y en otros correspondientes que se hacen para ese fin en la porta-ampolla. Si se desea, se agregan dos alambres metálicos, que sirvan pa­ra marcar la posición de la burbuja, y al mismo tiempo sujetan la ampolla en su lugar. 

El nivel se regula colocándolo sobre una su­perficie perfectamente nivelada. Se regula la, colocación del bulón que va en el orificio ovalado, de modo que las planchas metálicas pasen más o menos la pieza porta-ampolla, hasta conseguir la posición media de la burbuja de aire. 

Con esto, el nivel queda listo para ser puesto en uso. 

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