Como hacer para DISECAR SAPOS O RANAS

Como hacer para DISECAR SAPOS O RANAS

1.- Muerte.
La primera operación, previa a su limpieza, es Ja de darle muerte. Con tai fin .ve toma el ejemplar por las patas posteriores y se le golpea con fuerza la región dorsal de la cabeza contra el canto o borde de un objeto o mueble que no sea cortante, (Fig. 1).
Posiblemente un solo golpe no bastará para dar muerte al animal y será necesaria la aplicación de dos o tres más.
La práctica nos permitirá abreviar número de los mismos, y llegar a un solo golpe de efectividad instantánea.
Existe otro procedimiento que da también buenos resultados, consistente en colocar dentro de la boca del animal un algodón impregnado en cloroformo.
Una vez muerto se lo somete a un buen lavado con agua y jabón. Tiene por objeto esta operación sacarle toda la "lechosidad" que cubre el cuerpo, debido a la presencia de numerosas glándulas alojadas en la piel. Las glándulas más voluminosas se observan a los costados del cuello y se las denomina falsas parótidas.
Es importante en el sapo vaciar estas glándulas antes de proseguir el trabajo. A ese efecto se sumergirá todo el cuerpo del animal en agua, y presionando las falsas parótidas, se vaciará todo el líquido que contienen.
Este líquido puede ser tóxico
en algunos batracios, pero en la mayoría de las especies sólo llega a ser bastante cáustico provocando una cierta inflamación en la piel. Si tenemos en cuenta la indicación anterior de realizar la operación dentro del agua, no hay peligro de sufrir ninguna consecuencia.
En el animal, es este líquido el que le mantiene la piel húmeda y la hace permeable permitiéndole una respiración cutánea bastante intensa.

2.- Limpieza.
Luego del lavado se procederá a su limpieza, operación que se realizará por la boca.
Existen otros métodos por los cuales se corta la piel del animal
y por esta abertura se le extraen las vísceras y demás tejidos.
Pero el procedimiento que describiré a continuación evita todo signo exterior de preparación, como los son las suturas de los cortes, pues se utilizará la boca como abertura natural.
El primer paso para la limpieza del ejemplar es la evisceración, es decir, la extracción de los órganos internos.
Se tomará el animal por las patas posteriores con una mano y formando con la otra un anillo con el pulgar y el índice se irá pasando desde la parte posterior del cuerpo a la anterior. La presión que realicemos con los dos dedos llevará las vísceras hacia la boca por La que saldrán, (Fig. 2).
Tal operación se repite dos o tres veces. Se cortan las vísceras que no se puedan desprender con un simple tirón y se explora con el dedo toca la parte interior del animal.
Cuando veamos que el cuerpo se halle desprovisto de todos estos órganos internos se procederá a la desarticulación de la columna vertebral y la cabeza.
Esta desarticulación se realizará por medio de un corte en la región occipito-atloidea que corresponde a la articulación de la columna vertebral con el cráneo. Para desarticular, se cortará con una tijera de punta redondeada, pues así se evitará dañar la piel (Fig. 3).
La desarticulación debe ser realizada en la mejor forma posible, pues será aquí donde se comenzará a desprender la piel del cuerpo.
Para separar la piel del cuerpo, se introduce un separador en la región desarticulada (Fig.4).
El separador es un instrumento en forma de espátula de extremidades redondeadas.
A falta de este instrumento, podrá utilizarse la parte posterior de un bisturí o mango de una cuchara.
Con sumo cuidado se va separando la piel del resto del cuerpo. Esta operación ofrecerá al principio un poco de dificultad pues la piel se halla más adherida en la parte anterior de la columna vertebral.
En esta forma se va despegando hasta llegar a la región anal. Una vez desprendida la parte dorsal se pasará a la ventral. Se debe cortar previamente con el bisturí una fina capa de músculos ubicada en la parte inferior de la boca. Por el espacio dejado por esta abertura se introduce el separador y se va desprendiendo toda la parte ventral.
Las patas anteriores se hallan unidas entre sí por una articulación llamada escápalo-humeral, que debe ser seccionada por su parte media.
Una vez cortadas esas articulaciones y separado el cuerpo de la piel, en su totalidad, se procede a la extracción de aquél tomándolo con una pinza plana por la región ventral.
Tirando suavemente, se va desenfundando el cuerpo, el cual irá saliendo por la boca. Hay que tener especial cuidado de no romper los huesos de la boca, pues son poco resistentes.
En esta forma llegamos a los miembros posteriores quedando nuestro trabajo a esta altura como se muestra en la Fig. 5.

 

La región correspondiente al ano debe atarse con un hilo, procediendo en esta forma a la realización de la ligadura anal. « Una vez efectuada ésta se corta en la parte que la piel se une al cuerpo, de manera que el ano quede perfectamente cerrado y evitar así que por esta abertura se escape el aserrín que va a permitir dar al animal su forma natural.
Luego se procederá a desenfundar las patas traseras, operación que como la anterior se realizará con sumo cuidado, pues el desenfundarlas rápidamente traerá como consecuencia la rotura de la piel. Este cuidado debe ser extremado al llegar a la región de los dedos indicada en la Fig. 6 con la palabra primer corte.
Este primer corte se efectuará con una tijera como así mismo los indicados en la figura inferior con la palabra de segundos cortes en los metatarsos.
Sacado ya completamente el cuerpo se procederá a desenfundar las patas anteriores tomando las precauciones ya anotadas.
La piel de la cabeza no debe separarse del cráneo. Solamente debe extraerse la masa encefálica, cortando con una tijera los huesos que la recubren y desprendiendo con una pinza la substancia que contiene en su interior, (Fig. 3).
Debe así mismo extraerse los ojos, cortando para ello el nervio óptico y quitando aquellos con una pinza, (Fig. 7). (Se tratará de no arrancar los párpados. Igualmente deben ser extraídos los músculos que rodean todos los huesos de la cabeza.
La lengua será cortada por ultimo tratando de no dañar la piel. Para volver a su posición primitiva la piel que ha sido dada vuelta por el desenfundado; se llenará el animal de agua por la boca y se hará una pequeña presión, de tal manera que la propia fuerza del agua la restituya a su posición natural.
Llegamos a este punto en que queda sólo la piel del sapo, que debemos someterla, por espacio de .11 a 14 horas en la solución siguiente:

PREPARADO N° 5

Líquido conservador
Agua 1.000 grs.
Formol 30 grs.

Este líquido tiene por finalidad dar una mayor consistencia a la piel.
Como operación previa al armado, deben colocarse los ojos. Se comprarán en una peletería o negocio del ramo, ojos de fondo amarillo, más bien de tamaño grande (1 cm. de diámetro para sapo vulgar). Estos ojos, como se comprenderá son convencionales, pues no es posible encontrar ojos de vidrio idénticos a los naturales.

Los ojos vienen unidos por un mismo alambre que se cortará de manera que para cada ojo quede una longitud de 1 cm. Se colocan en la región de la cabeza reemplazando a los ya empleados. Se fijan ya sea utilizando cera o yeso del tipo "París", que se puede adquirir en las farmacias.
Los ojos deben quedar salientes, formando dos protuberancias sobre la cabeza. (Ver fotografía).

3.- Armado.
Una vez bien seco el yeso con que se aseguran los ojos, se rellena el cuerpo. No debemos esperar mucho tiempo para realizar esta operación, pues si la piel se endurece, el ejemplar estará perdido ya que no se podrá dar la forma deseada. Teniendo en cuenta esto, se deduce que la piel debe estar húmeda para que así podamos dar al animal su posición natural.
La sustancia que se debe utilizar para rellenar el sapo, será con preferencia el aserrín fino, el que se introduce por la boca con el auxilio de un palito pequeño y fino que también facilitará la tarea en el rellenado de los miembros anteriores y posteriores. Además, como la piel del animal está húmeda el aserrín se apelotona fácilmente. Así que es esta una operación que requiere mucho cuidado, atención y paciencia.
Los miembros, ya sea los anteriores o los posteriores, no hay que rellenarlos de tal suerte que sea imposible darles las reflexiones necesarias para que el animal adopte su posición natural.
Cuando la cantidad de aserrín colocado dentro de la piel sea tal que ya nos permita darle la forma al cuerpo colocaremos en la boca del animal un trozo de algodón para evitar la salida del mismo por la boca. Se unirán los dos maxilares por medio de secotine y se procederá a darle la forma que más se asemeje a su estado vivo.

La figura 8 ilustra en un corte esquemático, como quedará interiormente el ejemplar terminado.