Como hacer SOLDADURA EN PLATA

Como hacer SOLDADURA EN PLATA

Casi todos los hobbistas pueden hacer con facilidad relativa una soldadura blanda, pero cuando se trata de trabajar en plata – soldadura fuerte – parecen retraerse con cierta timidez. Y es una lástima, pues hay infinidad de trabajitos que quedarían mucho mejor y más sólidas sí en ellos se usara la plata en vez de una soldadura común.

Se trata de una habilidad que no es, en modo alguno, de difícil adquisición, y que bien merece el poco tiempo necesario para dominarla. Para un joyero o un platero es un punto de vital importancia, y cualquier aficionado a las manualidades que llegue a dominarla, puede asegurarse una buena entrada mediante su práctica.

Para trabajar en esta soldadura no, se necesita un taller especial, bastando, si se trata cíe trabajos de poco tamaño, con una mesa común; para trabajos mayores es necesario tener acceso a un poco de gas. Las herramientas y los materiales son pocos y sencillos, y su precio es acomodado.

Si se intenta usar una mesa, será conveniente usar un cartón para protegerla, trabajando sobre él, a no ser que se trate de un mueble viejo que pueda dedicarse especialmente a este fin. Como superficie de trabajo, bastará un espacio de 65 era a 75 cm de largo y de unos 45 cm de ancho.

La fuente de calor, para "empezar, puede ser una sencilla lámpara a alcohol, como la ilustrada en la fig. 1, que se usa con alcohol de quemar y -que produce una llama de temperatura bastante alta para buena variedad de trabajos. En realidad, los joyeros de profesión rara vez usan otra cosa.

como hacer soldadura en plata

El calor necesario es bastante mayor que el que se aplica en soldaduras comunes, de modo que para poder aumentar el que rinde la lámpara, que no sería suficiente si se usara sola, hay que disponer de un serete. Es un modelo sencillo, de bronce, de unos 28 cm de largo, que puede conseguirse en cualquier ferretería. Ver fig. 2. También se necesita un bloque de carbón de leña o de piedra pómez, de 10 a 15 cm cuadrados de -superficie y de 3 a 5 de altura, para sostener el trabajo y también para ayudar a elevar el calor; un par de pinzas delicadas, uno o dos de alicates y pingas cortantes. La soldadura de plata se fabrica en hojitas delgadas y se compra en las ferreterías. Si se puede tomar consejo sobre las distintas calidades de un platero o joyero de profesión, tanto mejor. Al adquirirla, pídase una que haga de punto de fusión baja.

El fundente usado con soldadura de plata es tórax común y puede usarse en terrones o en polvo. Si se usan terrones, que es más corriente, se necesitará también; un pedazo de pizarra de unos 7 u 8 cm cuadrados para hacer la mezcla, y esto completa la lista de materiales esenciales para el trabajo en cuestión, de modo que ya estamos en condiciones de emprender la primera obra.

 

Supongamos que estamos haciendo una cadena de plata y que para reforzarla debemos soldar algunas juntas dé sus eslabones. La plata es el metal que con mayor facilidad se trabaja y se suelda, de modo que no tendremos mayores complicaciones con' esta operación.

Lo primero que hay que hacer es observar que las piezas que requieren soldadura estén perfectamente limpias; es un punto muy importante del que depende mucho ti éxito ele la operación. Para la limpieza son muy prácticas unas cuantas limitas finas como agujas, de distintas formas, pero también podrá servir una navaja común de bolsillo.

Cuando se hayan limpiado todas las partes que hay que trabajar, no se las vuelva a tocar con las manos, pues la grasitud natural de la piel es más que suficiente para evitar que la soldadura corra al punto deseado. Es preciso adquirir el hábito de tomar todas las partes pequeñas con las piezas delicadas. Al principio podrá parecer molesto, al cabo de poco tiempo se convertirá en una segunda naturaleza, y se hará inconscientemente.

Luego se prepara el fundente, para lo que se coloca un terrón de bórax sobre la pizarra, agregando unas dos gotas de agua, y se frota sobre ellas el terrón, hasta que se obtenga una solución cremosa delgada. Con las pinzas se cortan unos pedacitos da soldadura, de apenas un milímetro y medio cuadrado y se los pone en el fundente.

Se pinta con el fundente la superficie del eslabón que se quiere soldar, y abriéndolo ligeramente con un cuchillo se coloca un pedacito de soldadura en la abertura, como indica la Fig. 3.

Destaquemos de paso un punto muy importante: Todas las juntas a unirse con soldadura fuerte deben tener sus partes adaptadas o unidas entre sí lo más estrechamente que sea posible, pues una vez debidamente calentada la soldadura entrará en el espacio existente entre ellas, por diminuto que éste sea. Por este método se consigue una unión mucho más fuerte que si se deja un espacio apreciable entre las partes a soldar.

El eslabón se coloca sobre el bloque de piedra pómez a de carbón de leña, y soplando con la boca por el soplete se dirige sobre él la flama del mechero. Ver fig. 4. Al principio se               sopla ligeramente, aumentando gradualmente la intensidad del soplo y, en consecuencia, la del calor, hasta que la soldadura corra por la junta, momento en que se dejará de soplar.

El calor de la llama puede aumentarse soplando con mayor fuerza y también alterando la posición del soplete con respecto a la llama. La ilustrada en la fig. 4 es la que aprovecha la mayor  temperatura de la llama de una lámpara a alcohol; levantando el soplete se entra en una zona (de temperatura más baja, suficiente para trabajos pequeños.

Para usar el soplete con éxito hay que aprender a controlar el aliento, y emitirlo en espiraciones largas y uniformes y no en espiraciones cortas y bruscamente interrumpidas. Recuérdese que nunca hay que "dirigir llama directamente sobre la soldadura, mientras no se haya calentado suficientemente la superficie "metálica que la rodea. Es muy interesante observar el desarrollo de todo el proceso.

La llama se aplica sucesivamente a todos los lados del objeto en trabajo; aumentando gradualmente el calor, el objeto y la soldadura llegarán al rojo blanco. Con un poco más de temperatura se aproximará a la incandescencia, punto en el cual la soldadura desaparece repentinamente lo que significará que se ha  corrida  hasta la junta y que se ha realizado un trabajo satisfactorio y fuerte.

Es, en realidad interesantísimo observar el momento en que la soldadura toma un aspecto hasta cierto punto luminoso y luego se desvanece.

Mientras el objeto está aún caliente, se lo sumerge en un baño preparado con una parte de ácido sulfúrico y 10 o 12 de agua, recordando que, al preparar esta solución el ácido se vierte gota a gota en el agua, y que jamás se procederá a la inversa.

Este baño ácido ayuda a eliminar las escamas duras que se forman durante el procedimiento de soldar y contribuye mucho a limpiar la unión ejecutada, mejorando también el color del metal. El objeto se deja en el baño solamente durante uno o dos minutos, lavándolo luego en agua limpia y secándolo.

Hecha esta pequeña práctica, se podrá encarar algo un poquito más difícil, como es hacer una costura en una pieza metálica, que, en el caso que tomamos para ejemplo, será una virola de plata para un bastón. Se corta el pedazo de plata de unos 13  milímetros de ancho y del largo necesario para dar vuelta al bastón. Es conveniente hacer previamente una plantilla de papel y cortar luego el metal. Se liman los dos costados, se los escuadra  y nivela perfectamente y se lo enrosca sobre una varilla de madera redonda de diámetro apenas menor que el que se desea para la virola terminada; pues, de tal modo, los costados de ésta se sobrepondrán ligeramente y luego será posible unirlos canto a canto, aprovechando la elasticidad del metal, sin que quede entre ellos ni la menor luz.

Las puntas de la virola se sujetan con un pedacito de alambre fino de hierro, para que los costados no se separen cuando se caliente la pieza. Se raspa el pedazo de carbón de leña – o de pómez – para hacer en él una pequeña depresión, en la que se deposita la virola y luego se aplica una pequeña cantidad de fundente sobre la unión a realizarse. Se cortan unos pedacitos de la soldadura de plata y se ponen tres de ellos, más o menos a lo largo de la unión a realizar, después de haberlos bañado en el fundente, como, se tizo en el paso anterior.

Mediante el uso de soplete se aplica calor muy suavemente; primero, para secar la humedad del fundente y luego, algo más para calentar los dos lados de la unión. Téngase cuidado de no calentar todavía la soldadura, pues se enrollaría y formaría una bola; ésta es precisamente la causa por la cual este trabajo es más difícil que el anterior. Si se tiene cuidado de ir calentando lentamente: la soldadura hasta el rojo y algo más, ésta podrá correr con fluidez y se alojará en la junta. No se sobrepase esta temperatura, pues el metal se fundirá también.

Dese el baño ácido y límpiese como antes, limpiando y lustrando el metal en la forma ya indicada.

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