Como hacer lustrar MADERA CON CERA

Como hacer lustrar MADERA CON CERA

Las modas en el lustrado cambian como en todo lo demás, pero en forma súbita y completa, y las variaciones parece indicar que ningún método es mejor que otro en todo sentido.

El lustre a la cera data de muy antiguo, pero probablemente es tan popular hoy como antes, aunque el procedimiento de aplicación pueda haber variado. El lustre al aceite, por el contrario, ha perdido mucho terreno, cosa que no ocurre con el lustre francés, el cual mantiene siempre las posiciones conquistadas, y todo hace prever que seguirá haciéndolo. El barniz de celulosa, con su alto grado de lustre y su economía en el costo de aplicación industrial, especialmente cuando se trata de producción en gran escala, tiene un gran número de adherentes.
En el pasado las recetas de los preparados domésticos, para lustrar las maderas pasaban de madres a hijas y eran orgullosamente explicadas u ocultadas, según el capricho de la dueña de casa, pero por lo general se componían de cera de abejas y de trementina con algunos agregados, como aceite de linaza, o jabón amarillo.

Un compuesto para el lustre a la cera, que da muy buenos resultados, se prepara con 125 gramos de cera de abejas, 30 de resina y 125 de trementina; el conjunto de los ingredientes se hace fundir al baño maría. El preparado se aplica con un trapo suave de lana y el lustre se obtiene con uno de algodón.

Un procedimiento más moderno, que facilita considerablemente el trabajo, consiste en emplear nafa como vehículo para la cera. La cera de abeja se reduce a virutas lo más pequeñas posibles y se coloca en un recipiente que se pueda tapar herméticamente. De inmediato se agrega nafta hasta cubrir la cera y se tapa el recipiente. En poco tiempo, en algunos minutos quizás, el líquido habrá disuelto la cera, especialmente si se facilita su acción agitando la vasija. El preparado se aplica con un trapo suave, se deja reposar durante veinte minutos aproximadamente y se lustra con una franela.

Al aplicar este lustre sobre una madera virgen, esta debe prepararse cuidadosamente de antemano, pues de esto depende en gran parte el resultado que se obtenga.
El mueble a lustrar debe estar exento en absoluto de polvo, manchas de grasa o aceite, ralladuras, mareas de cepillo, etc.